XXII MUESTRA DE ARTES PLÁSTICAS DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS 2011.

PostalEl jueves 10 de noviembre de 2011 se inauguró, a las 19h30, la XXII Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias de 2011 en la Sala Borrón de Oviedo.

La entrada a la exposición es libre y se podrá visitar del 10 de noviembre al 30 de diciembre de 2011; de lunes a viernes 11.30 a 14.30 y de 18.00 a 21.00 h, sábados de 11.30 a 14.30 h., domingos y festivos cerrado. C/ General Yagüe, 3 Oviedo.

Finalizada la exposición seguirá un año de itinerancia por distintas salas asturianas y nacionales.

Catálogo de la Muestra.

Crítica. Periódico El Comercio. 18-noviembre-2011

Respeto a un territorio común

La XXII Muestra de Artes Plásticas del Principado exhibe la creación propia en Borrón

ÁNGEL A. RODRÍGUEZ

Es grato comprobar que esta humilde región aún produce artistas más o menos interesantes, capaces de respetar pasados y presentes conjugando estímulos globales y respetando territorios comunes. La XXII Muestra de Artes Plásticas del Principado, que ocupa estos días la ovetense sala Borrón, se nutre de seis autores nacidos o residentes en Asturias, que atesoran algunos rasgos colectivos, a saber: intensidad, reflexión, entusiasmo, rigor y búsqueda de territorios comunes, a partir de seis tesis dispares. El comisario de esta edición, Benjamin Weil, destaca en el catálogo el interés que los artistas comparten por el ‘continuum’ histórico, con cierta retroalimentación entre las obras aquí expuestas que denotan, más allá de similitudes formales, conceptuales o plásticas, un discurso generacional.

En el caso de los que apuestan por la pintura, llama la atención la poética depurada de Verónica García (1976) que ‘se sale’ del plano pictórico ocupando el espacio expositivo. Acaso los nodos que atan estos dibujos ‘expandidos’ nos sirvan de símbolo a esta colectiva ruptura de fronteras. Lo hace también Ernesto Junco (1976), de otra manera igualmente eficaz, valiéndose del patrón de los códigos QR (sistemas de matrices de puntos para administar inventarios) que extrapola hacia el lienzo, proponiendo una abstracción que no lo es tanto. No en vano, ‘representa’ algo, derivando en una composición lúdica e irónica.

Pintura en movimiento, digno tributo a los vídeos de Bill Viola, es lo que nos ofrece Sandra Estrada (1981) través de sus 6 pantallas, entre la videcreación y la instalación. El lenguaje corporal le sirve aquí de guía y meta para desarrollar hermosas composiciones.

Una reflexión sobre el cuerpo que también atrapa las tesis de Amalia Ulman (1989), donde la fotografía, la cerámica, la estampación o el tatuaje sobre seda y las técnicas del ‘batik’ le permiten indagar aspectos sobre la comunicación múltiple y las referencias étnicas. Félix Carpio (1983) aporta retratos fotográficos ‘al uso’, reforzando las sensaciones de intimidad doméstica entre las piezas. Imágenes delicadas, más o menos dramáticas, más o menos rotundas, donde la belleza se nutre de los sonidos del silencio. La apuesta ‘tecnológica’ viene de la mano de David Martínez (1984), que parte de una mesa, un láser y un dispositivo que genera vapor para ‘dibujar’ el espacio, para hacer visible lo invisible.

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